En el corazón del Parque Regional de Lessinia, en Velo Veronese, nace un proyecto que une investigación artesanal, identidad visual y atención al detalle. PH 4.1 Lab, laboratorio especializado en productos de fermentación natural, ha desarrollado junto con Packly un proyecto de packaging navideño que va más allá de una simple caja: un relato visual y táctil que anticipa la experiencia del sabor.
Hemos hablado con Gregorio, de PH 4.1 Lab, y con Andrea Rubele, ilustrador y diseñador del proyecto, para entender cómo nació esta colaboración entre la artesanía del producto y la precisión de diseño del packaging.
La visión de PH 4.1 Lab sobre el panettone artesanal
¿Puedes contarnos la filosofía de PH 4.1 Lab y cómo nace la idea de este proyecto de panettone artesanal? ¿Qué hace único vuestro enfoque respecto a la producción tradicional?
PH 4.1 nace en Velo Veronese, en el corazón del Parque Regional de la Lessinia, con la idea de devolver el pan y los productos fermentados a una dimensión profundamente artesanal.
El nombre del laboratorio hace referencia al pH más adecuado para una masa de fermentación natural con masa madre.
El panettone artesanal representa perfectamente esta filosofía: tiempos largos, materias primas seleccionadas y procesos replicables, pero nunca industriales. No es un producto de temporada para un consumo rápido, sino un proyecto de investigación sobre el sabor y la digestibilidad.
Nuestro enfoque se diferencia de la producción tradicional porque cada fase se mide y se calibra —hidratación, acidez, maduración— para obtener un producto estable pero vivo, donde técnica y sensibilidad manual conviven. PH 4.1 es un laboratorio antes que un obrador.

Por qué el packaging es parte integrante del producto
Para PH 4.1 Lab, ¿el packaging es solo un envase o representa algo más? ¿Cómo se integra el envase en vuestra visión global del producto artesanal?
Para PH 4.1, el packaging es más que un simple envase: es la primera experiencia que el cliente tiene con el producto.
Quien entra en el laboratorio descubre nuestro panettone a través de la caja incluso antes que a través del sabor. Por eso, el envase forma parte del proyecto artesanal tanto como la receta. Comunica método, cuidado y artesanía.
En un obrador artesanal, el packaging se convierte en una extensión del mostrador: transmite calidad incluso cuando el producto aún no se ha abierto y permite que la marca salga de la tienda llevando consigo nuestros valores y nuestro mensaje.
El proyecto de la caja: diseño, identidad y relato
¿Cómo desarrollasteis el concept de la caja para el panettone? ¿Qué elementos de diseño y qué valores de marca quisisteis comunicar a través del packaging navideño?
El concept de la caja nace de la necesidad de destacar claramente dos aspectos principales: la artesanía y nuestras raíces vinculadas a los Montes Lessini.
Trabajamos con un lenguaje gráfico esencial y preciso, eliminando todos los adornos innecesarios y centrándonos en comunicar el producto.
El packaging tiene 3 elementos principales:
- una tipografía destacada que, a primera vista, comunica el tipo de producto
- una ilustración custom, que representa visualmente el producto que el cliente encontrará dentro del pack
- una serie de claims que hacen referencia a nuestras raíces y a nuestro método de trabajo, enriqueciendo el storytelling de la caja
Así, el pack se convierte a todos los efectos en un relato visual y textual de lo que hacemos cada día.
¿Cuáles eran las principales necesidades —tanto técnicas como creativas— que debía satisfacer el envase? ¿Había retos concretos relacionados con las características del producto o su conservación?
El envase debía satisfacer tres necesidades principales:
- Protección del panettone: el panettone artesanal es delicado, rico en mantequilla y aire: necesitábamos una estructura rígida que evitara compresiones durante el transporte.
- Almacenamiento y transporte: en nuestro laboratorio, el espacio para el almacenamiento de los productos es limitado, por lo que necesitábamos una caja esencial que facilitara la organización del almacén, el envío y el transporte del producto.
- Coherencia estética: el reto fue encontrar la herramienta adecuada que nos permitiera responder a nuestras necesidades de producción y comunicación.

La colaboración con Packly: necesidades, proceso y resultados
¿Por qué elegisteis Packly para realizar este proyecto? ¿Qué aspectos de la plataforma o del servicio fueron determinantes en la decisión?
Elegimos Packly porque permite diseñar packaging personalizado con una precisión de diseño real, no simulada.
Para un diseñador es fundamental poder controlar:
- medidas milimétricas
- prototipado rápido
- resultado de impresión real
La plataforma permite pasar rápidamente de la idea a la verificación física, algo esencial cuando se trabaja con productos alimentarios que tienen necesidades dimensionales precisas. Otro aspecto fundamental fue el servicio Customer Care, que demostró estar muy preparado, ser amable y reaccionar con rapidez a todas nuestras solicitudes.
¿Cómo se desarrolló la colaboración con Packly durante el proyecto? ¿Puedes describirnos el proceso desde el diseño inicial hasta la realización final de la caja personalizada?
Packly nos acompañó durante toda la fase de desarrollo y producción de las cajas.
Partimos de la identificación de la plantilla troquelada más adecuada para el producto y, ya en esta fase, gracias al Customer Care, pudimos hablar sobre materiales, costes y preparación de los archivos de impresión.
Una vez definida la estructura y configurada la gráfica, realizamos una muestra para comprobar la idoneidad de las medidas respecto al panettone.
Después, siempre con el apoyo del equipo, pasamos a la tirada final.
El workflow fue claro y sin contratiempos. Además, la rapidez de producción nos permitió realizar varias iteraciones sin comprometer los plazos de entrega navideños, especialmente estrictos para un obrador artesanal.
¿Qué materiales y soluciones técnicas adoptasteis para el packaging? ¿Cómo equilibrasteis estética, funcionalidad y sostenibilidad en la elección final?
El objetivo del proyecto fue encontrar un equilibrio entre funcionalidad, calidad percibida del producto y sostenibilidad económica.
Cuando se trabaja con realidades artesanales pequeñas y medianas, la inversión en materiales nunca es algo evidente: por eso tomamos una decisión racional, identificando el soporte más adecuado para las necesidades del proyecto sin forzar soluciones superfluas.
Optamos por un cartoncillo SBS de 400 g, un material muy utilizado, pero muy interesante desde el punto de vista del rendimiento cromático en impresión. Precisamente para valorizar sus cualidades, decidimos no añadir acabados adicionales: incluir ennoblecimientos en un concept tan esencial habría sido como añadir un ingrediente innecesario al panettone de PH 4.1, en contraste con su naturaleza artesanal y limpia.
¿Qué tipo de experiencia queríais crear para quien recibe o compra vuestro panettone? ¿De qué manera el packaging contribuye a esta experiencia desde la apertura del envase en adelante?
Queríamos que la experiencia empezara incluso antes de la apertura, transformándose en un momento de compartir y de storytelling.
El cliente debe percibir de inmediato que tiene entre las manos un producto con una historia que contar: lo construimos visualmente a través de la ilustración y del copy de la caja.
El pack se abre con un gesto sencillo y, en el interior, un último mensaje —‘la mejor forma de disfrutarlo es hacerlo en compañía’— completa el momento.
El packaging ralentiza el consumo, invita a la relación y transforma la compra en una experiencia.

La respuesta de los clientes y el impacto en la marca
¿Cuál fue la respuesta de los clientes al proyecto de packaging? ¿Cómo influyó en la percepción de la marca PH 4.1 Lab y en el posicionamiento del producto?
El packaging contribuyó a construir la percepción del producto como un ‘dulce artesanal de calidad’.
Los clientes reconocieron de inmediato la diferencia respecto a los panettoni artesanales tradicionales: menos regalo decorativo y más objeto por descubrir.
Esto reforzó el posicionamiento de PH 4.1 como laboratorio artesanal de calidad en el territorio veronés y más allá.
Según vuestra experiencia con este proyecto, ¿qué consejos daríais a otros productores artesanales que quieren invertir en un packaging profesional y personalizado para sus productos?
El packaging llega al cliente incluso antes de la degustación: para comunicar de forma coherente, el envase debe cuidarse tanto como la receta.
Un packaging personalizado no solo sirve para vender: hace que una actividad sea memorable, valoriza el producto y aclara el mensaje que se quiere transmitir al propio público.
Nuestro consejo más sincero es dotarte de una herramienta capaz de contar lo que haces: no una simple caja, sino una extensión de tu identidad.
Cuando el envase consigue explicar por sí solo el método, los valores y la calidad del trabajo artesanal, el cliente entiende el producto incluso antes de probarlo, y estará más predispuesto a recordarlo, compartirlo y elegirlo de nuevo.
Conclusión
El proyecto Packly x PH 4.1 Lab demuestra cómo el packaging puede convertirse en un elemento estratégico para las realidades artesanales del sector bakery. No solo protección y funcionalidad, sino relato, identidad y experiencia: elementos que transforman una caja en una auténtica herramienta de comunicación de marca.
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